Antes incluso de aprender a hablar, en aquel tiempo en que
no recuerdas nada salvo imágenes, olores o sensaciones, mi madre siempre me cuenta que mientras ella
leía yo la miraba desde mi cuna con una revista entre las manos.
La miraba y veía
como leía , imitándola pasando las páginas y mirando los dibujos, podía estar así durante bastante tiempo …hasta que mi mente infantil se dejaba llevar por
el Kaos y acababa rompiendo las hojas.
Desde aquellos días en que solo imitaba a mis padres, una
devoradora fue creciendo poco a poco en mí.
Al principio leía los libros que tenía en casa o que me iban
regalando mis familiares. Con apenas 5 o 6 años ya era socia de la biblioteca
de mi pueblo. Era un pequeño centro de planta baja con dos salas, una para el
estudio y los libros “de mayores” y otra con una habitación donde había libros
infantiles y juveniles.
Otra fuente de lecturas para mí era el colegio, en cada
clase había un pequeño armario al fondo donde había libros adecuados para el
curso que ocupaba ese aula. Cuando acabe los que me interesaban de la mía , me
dedicaba a ir por las demás clases “tomando prestados” sus libros.
Algo que siempre me ha llamado la atención es la manera en
la que tienen los libros de llegar a mí. Actualmente en esta era de información
con un simple clic puedes ver miles de recomendaciones, videos donde puedes
obtener información sobre los títulos de varios géneros que te pueden
interesar.
Pero cuando yo empecé , viviendo en un pueblo tan pequeño apenas había
sitios dedicados a la lectura y menos aún a reseñas o donde encontraba información.
Así que me dedicaba a mirar las pequeñas
estanterías de las biblioteca revisando las portadas, resúmenes. Algo que me
llamara la atención, así hay llegado a mi pequeñas joyas que ahora formar parte
de mis libros mas queridos.
Cuando fui creciendo mi padre me llevaba a tiendas de antigüedades,
y ahí encontré lo que seria una fuente de aventuras para mi, los libros de
segunda mano. Mi padre solia ir a un
puesto viejo donde cambiaba las novelas de Estafania, y así descubrí el trueque,
podría leer libros sin necesidad de gastar dinero, y no tendría que repetir
siempre los mismos títulos que en la biblioteca.
Buscando encontré los puestos del “rastro” había un montón
de libros, en mejor o peor estado muy baratos de precio. Además la variedad era
increíble, desde comics, novelas de vaqueros, libros clásicos, extraños
manuales…una fuente de diversión!
Fui creciendo y por fin mi nivel monetario creció y podía entrar
a mirar libros directamente en las librerías. Aún recuerdo la primera vez que
entre en la “librería Cervantes” Acostumbrada a las pequeñas librerías de mi pueblo,
estar en una de dos pisos …era increíble!! Aun a dia de hoy puedo pasarme horas
dentro solo mirando libros y decidiendo en cual puedo gastar mi dinero
Siempre he creído que ellos deciden entrar en mi vida, unos
vienen recomendados, otros me atraen con sus portadas brillantes, me susurran resúmenes
apasionantes, vienen de manos de amigos envueltos de papel de regalo o simplemente irrumpen en mi vida para
hacerme vivir aventuras y conocer lugares lejanos.
Quiero compartir con vosotros un poco de esas aventuras como
las he vivido y enseñaros que libros se hicieron un hueco en mi vida ^_^
Harry potter, Lumbatico en el planeta cubico, El mundo de
Sofia, la Historia interminable, Momo…pero esas ya son otras historias…..